La construcción y enseñanza de la historia ha sido una prioridad en todas las épocas, porque preserva el pasado para mantener la identidad, la cohesión y el sentido colectivo en los grupos humanos. Florescano¹ apunta que en el ineludible juego entre el presente, el pasado y el futuro, se adquiere conciencia de la temporalidad, y de las distintas formas en que se manifiesta en los individuos y en los grupos con los que se vincula.
Actualmente la mayor parte de los países latinoamericanos ha reducido la enseñanza de la historia en todos los niveles, y los medios de información tratan el pasado de manera estereotipada. Esta situación resulta significativa porque la divulgación histórica garantiza que la ciencia pueda cumplir sus funciones culturales, sociales, nacionales y educativas.²
Refrendando lo anteriormente expuesto nos acercamos al profesor de Marxismo Leninismo e Historia por el Instituto Superior Pedagógico “Frank País García”, 1993, Máster Ciencias en Estudios Cubanos y del Caribe, y quién además imparte docencia en la Facultad de Estomatología, de la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba, M.Sc. Noel Wilson Borrero Rodríguez:

“Me encuentro estudiando en uno de los Programas Doctorales de la Universidad de Oriente, de Santiago de Cuba. Doctorado en Ciencias Históricas y Filosóficas. La Escuela de Formación Doctoral “Carlos J. Finlay”, de la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba, ha sido un gran apoyo, aunque no estoy en ese programa encaminado, si he encontrado en algunos de los cursos que han ofrecido un importante elemento de formación que me ayuda a complementar lo que recibo en mi programa, ahí está por ejemplo, el curso sobre publicaciones, el curso sobre redacción de investigaciones, por poner dos ejemplos. Han sido muy útiles a la hora de tener una idea, de cuáles son las investigaciones que pueden ir publicándose, o partes de la misma, la forma en qué se redacta, cómo escoger una revista científica de primer nivel, en fin, creo que es, un importantísimo esfuerzo muy necesario y que ha completado el panorama de formación científica académica de la ciudad, de la provincia, sobre todo desde el punto de vista de las Ciencias Médicas, pero, en general es muy útil para doctorandos de otros programas, como es mi caso. Creo que debería abrir un poquito más su promoción hacia otras universidades, que les permitan sus aportes sean recibidos en las mismas”.
En Cuba esta asignatura constituye una prioridad. Las Universidades de Ciencias Médicas la incluyeron desde 2000 para contribuir a la formación general integral de los egresados. En el actual contexto, marcado por la agresividad imperialista, se hace indispensable perfeccionar el modelo de formación del profesional de la salud y profundizar en la identificación de los valores de la sociedad socialista.²
Con esta máxima acerquémonos en esta ocasión a la Máster en Estudios Cubanos y del Caribe, y profesora Asistente, igualmente de la Facultad de Estomatología, de la Universidad de Ciencias Médicas santiaguera, M.Sc. Katia Ulloa Hernández, ofreciéndonos sus consideraciones sobre la Escuela de Formación Doctoral “Carlos J. Finlay”, y la vinculación de éste con la historia:

“Estoy en el Programa Doctoral de la Universidad de Oriente, Santiago de Cuba, optando por el título de Dr.C Históricas, mi tema de investigación va dirigido a: “Los aportes de la historia de la antropología de Ramón Martínez Martínez”, un antiguo profesor. La contribución de esta escuela doctoral en mi va dirigido fundamentalmente a dos cursos importantes que recibí, el de publicación en revistas indexadas y el de redacción de los artículos científicos. Ambos contribuyeron notablemente en mi superación y a encaminar el proyecto de investigación científica que presenté en la Universidad de Oriente. Por lo tanto, pienso que esta Escuela de Formación Doctoral es muy importante, y contribuye a elevar el nivel de capacitación de todos los doctorandos que aspiramos a optar por el título de doctor en ciencias, independientemente de la rama en la que nos inscribimos”.
El historiador francés Max Bloch² define la historia como el estudio la obra de los hombres en el tiempo. Reconstruye el pasado a partir de un razonamiento que permita establecer sus regularidades. Por tanto, su primera función es crear conocimiento sobre el ayer y divulgarlo. En este sentido, Acevedo y Vélez³ la definen como la imitación del acontecer para hacerlo presente con palabras.
Y es precisamente sobre esta vía que nuestro entrevistado, el M.Sc. Noel Wilson Borrero Rodríguez, nos dice:
“Estoy investigando sobre la etapa colonial desde un punto de vista teórico y el aporte de mi investigación debe contribuir a la formación académica tanto de pre como post grado. De los especialistas, no sólo de las Ciencias Médicas, sino en general de todas las carreras universitarias, porque el programa de historia se imparte en todas. Debe dar una visión más integral de la historia de nuestro país, y su conexión con la historia del mundo, en los siglos XVIII y XIX”.
El conocimiento de la Historia de Cuba y de la Medicina resulta importante para la formación integral de los egresados. Esta ciencia reconstruye el pasado y cumple las funciones sociales de defender la identidad, la cultura nacional y profesional. También legitima los valores del sistema social, por tanto, contribuye a reforzar el compromiso con la sociedad cubana, y con la práctica médica humanista, gratuita y solidaria².
Las gracias a nuestros entrevistados. Desde nuestro equipo de redacción les deseamos éxitos profesionales y personales.
Referencias utilizadas:
1. Florescano E. La función social de la historia. Rev Contemp. 2014 [acceso 11/07/23];(1):22-39. Disponible en:
https://revistas.inah.gob.mx/index.php/contemporanea/article/view/791
2. González Martín, A., Dávila Rodríguez, I., Solar López, C., & López Mayo K. (2003). La enseñanza de la Historia de Cuba en la carrera de medicina. Filosofía, Historia y Salud, 1(1). Recuperado a partir de: https://revfhs.sld.cu/index.php/fhs/article/view/4, [acceso 11/07/23]
3. Acevedo A, Vélez S. Acerca del oficio del historiador o de un diálogo y examen sobre su práctica. Cienc Nueva. 2019;3(2):40-57. DOI:
https://doi.org/10.22517/25392662.20941, [acceso 11/07/23]
Felicidades para esos dos compañeros, nos alegra mucho que la escuela vaya sembrando para dar frutos para la ciencia cubana.
Excelentes docentes de la Facultad de Estomatología, preocupados por su superación científica para cada día estar mejor preparados para formar profesionales de la salud de manera integral.
Cuando los invité a formar parte de la Escuela de Formación Doctoral “Carlos J. Finlay” de nuestra Universidad de Ciencias Médicas, se preguntaron: ¿y cómo nosotros encajamos ahí?, ¿si todo es biomédico? A lo que les respondí, ¡ya verán, aquí hay espacio para todos! Y es un ejemplo más de que la escuela es para el desarrollo de habilidades investigativas en función del grado científico, y es por todos, con todos y para todos los que amen la ciencia, sin distinción de área del conocimiento alguna. Muchos éxitos a Noel y Katia, las puertas están abiertas para ellos, y todos los que deseen integrarse.
Las palmas para ustedes profesores, éxitos en sus empeños. Gracias por confiar en la Escuela de Formación Doctoral de nuestra Universidad de Ciencias Médicas para la feliz conclusión del camino Doctoral. ¡Éxitos!