¡La humanidad necesita de hombres de ciencia!

Dr. Ernesto Andrés de la Fé Fonseca, doctorando del Programa de Ciencias Básicas, Preclínicas y Clínicas de la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba. Estudiante de la Escuela de Formación Doctoral “Carlos J. Finlay”.

Registro ORCID: https://orcid.org/0000-0003-0629-3425
email: ernestoadelafe9210@gmail.com

Profesor Instructor, Especialista de Primer Grado en Ginecología y Obstetricia, del Policlínico Docente “Cruce de los Baños” del municipio Tercer Frente, Santiago de Cuba.

Soy de Contramaestre, me formé en el Hospital General Docente “Orlando Pantoja Tamayo” como médico especialista de Ginecología y Obstetricia, culminando en el año 2022 la especialidad, en la cual estuve más de 5 años debido a que también presté servicios en la República Bolivariana de Venezuela.

En la actualidad me encuentro trabajando en un modelo clínico – epidemiológico predictivo de morbilidad materna, ya que las entidades que provocan este estado son la base del iceberg de la muerte materna y trabajar en la prevención de la muerte materna, más que un compromiso, es una necesidad para lograr un desarrollo sostenible.

Durante los últimos meses de la formación como residente me comentaron la intención de la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba de incluir a los jóvenes en la formación doctoral, siempre se ha tenido la idea de que para ello se necesita de experiencia y era poco frecuente encontrar personas jóvenes realizando un proceso de formación doctoral.

Apareció la convocatoria del Grupo de Formación Doctoral “Carlos J. Finlay”, y fue la oportunidad de embarcarme en este viaje lleno de obstáculos, de complicaciones en medio de situaciones difíciles para la nación, para la familia pero, en un viaje maravilloso que nos ha provisto de herramientas necesarias para dar nuestros primeros pasos en la realidad objetiva y con un sentido profundo de la investigación como base para contribuir a solucionar los problemas de salud de los pacientes.

Luego, esas herramientas sentaron las bases para lograr realizar un ejercicio de admisión al programa doctoral de Ciencias Básicas, Preclínicas y Clínicas de la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba con un tema con pertinencia, con una salida a una investigación doctoral y que contribuye a resolver uno de los ítems del banco de problemas de Salud Pública de nuestro país.

Especialmente el intercambio con colegas ha sido la joya de la corona en este proceso, pues no se concibe una investigación sin que exista diversidad de criterios y de puntos de vista.

A veces, uno va enamorado de una idea y cree que es “lo máximo”, y el socializar con colegas de su especialidad o de otras con intereses similares en cuánto a la formación investigativa te hace replantear muchas veces la idea y eso hace que gane el proceso investigativo en calidad, en profundidad, en crear equipos con puntos en común para entre todos generar soluciones que resuelvan problemas de la comunidad científica.

Algo que siempre es de preocupación general es ¿cómo es un día normal de un investigador?…, decirles, que el día de un investigador pareciera tener más de 24 horas, y es que lograr una sinergia entre el trabajo muchas veces agotador, la familia con los conflictos cotidianos y la investigación, desplazada a un plano un poco abstracto significa emplear horas no sólo de uno, sino de los que te rodean, familia, amigos, colegas para el desarrollo de una idea con la que pretendes cambiar el mundo o por lo menos hacerlo un lugar mejor.

Aportar un grano de arena a esa honorable labor que es curar y salvar vidas. Entender eso nos hace ser mejores seres humanos.

Como planteaba al principio de esta redacción, me encuentro trabajando en un modelo clínico – epidemiológico predictivo para la morbilidad materna, esto debe contribuir a anticipar acciones de salud para evitar muertes maternas, siendo una de las prioridades en la atención de la Salud Pública en nuestro país y constituye además un reto asumido por el planeta en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, Agenda 2030.

Las principales motivaciones que me movilizaron a elegir este programa de formación doctoral y no otro, es que está relacionado con mi especialidad y creo que es el problema que más se siente, pues la muerte materna constituye una situación donde una mujer joven muere dando vida y ello tiene como consecuencias problemas sociales de gran envergadura.

Los centros de altos estudios en los programas formativos de pregrado y postgrado en las diversas modalidades se enfocan en el modelo de la medicina cubana que es fundamentalmente preventivo y lo que se propone constituye por si sola una herramienta preventiva de un evento adverso que es la muerte materna, además en todo proceso investigativo la universidad juega un papel clave pues desde ahí se genera todo el conocimiento y las herramientas para enfrentar el proceso con la profesionalidad requerida.

Durante el proceso de mi formación como residente participé en un proyecto de morbilidad materna, dándole salida con mi investigación para recibirme como especialista en Ginecobstetricia. Hoy me encuentro desarrollando una línea de investigación del proyecto: “Alternativas para la atención a las principales afecciones materno infantiles en la provincia Santiago de Cuba”.

El grupo es un experimento que ya está dando sus frutos, colegas que se incorporaron al inicio hoy ya no están con nosotros, algunos hasta fuera de nuestras fronteras, pero los que hemos continuado llevamos primero el honor de ser los fundadores de este maravilloso proyecto que se ha convertido en una familia y a día de hoy es imposible para nosotros dejar de ser eternos alumnos del Grupo de Formación Doctoral, pues a pesar de que un día tengamos que dejar sus escenarios como alumnos por haber cumplido con el plan de formación, el grupo nunca va a salir de nosotros.

Como jóven investigador considero que las cualidades más importantes que debe tener un doctorando, son: “Constancia, Humildad y Solidaridad”.

Experiencias y expectativas, muchas.

Un año que ha tenido muchas experiencias ha sido este y creo que el centro de esas experiencias es el grupo, ese lugar a donde vamos ávidos por aprender las herramientas del proceso, compartir experiencias con otros colegas, debatir y discutir cosas y temas diversos, moldear nuestra escritura, nuestra percepción del mundo, de la ciencia, donde aprendemos de las experiencias de los que nos han antecedido y sus anécdotas nos parecen un espejo donde reflejar el camino. Contar con este grupo ha sido la mayor de las experiencias, espero dure mucho para que siga formando científicos.

Creo que uno nunca termina, pues lo más importante no es obtener un título, ni lauros, trabajar en favor del progreso humano, con humildad y con la necesidad de hacer el bien es el más grande logro, mejorar la salud de los pacientes utilizando las ideas que intentamos materializar es el mejor de los reconocimientos.

A los que se han ido incorporando a lo largo de este año, y que comenzaron con el mismo entusiasmo , que no los detenga nada, no permitan que sus horizontes se conviertan en su frontera, persistan y resistan, ¡la humanidad necesita de hombres de ciencia!

6 comentarios sobre “¡La humanidad necesita de hombres de ciencia!

  1. Claudia María Contestar

    Ser arriesgado siempre ha sido su premisa y si no fuese así, probablemente no hubiera entrado al proceso que conlleva de tanto tiempo y dedicación, con seguridad cosechará muchos éxitos porque así lo auguramos. Enhorabuena Dr De La Fé.

    • Josefina Prosper Bruff Contestar

      Excelente compañero, ejemplo a seguir por su entrega y consagración. Muchas felicidades

  2. liuba Contestar

    Uno de mis 1ros doctorandos logrados, q salió de la Escuela de formación doctoral Carlos J Finlay, muestra de sacrificio y abnegación siendo de III Frente viene a sus clases creciendo como científico e investigador. Muchas felicidades estamos orgullosos de ti

  3. Leonor Peralta Agramonte Contestar

    Excelente compañero muy entregado a su labor otro ejemplo de nuestra escuela de formación doctoral. Éxitos

  4. Yanisel Betancourt Filiu Contestar

    Pienso que es un profesional abnegado, decidido y su investigación le va a dejar un aporte a la Ginecobstetricia.

  5. Raiza Mercedes Colas Rodríguez Contestar

    El Dr. Ernesto Andrés se ha destacado desde el inicio del grupo de formación doctoral. Su línea de investigación se relaciona con el Programa de Atención Materno Infantil, prioridad en nuestro país. Estoy segura de su éxito por la mejora continua de la atención a las gestantes.

Responder a Josefina Prosper Bruff Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *